sábado, 19 de febrero de 2011

El Real Madrid vence al Levante‎ 2-0


El Real Madrid derrotó plácidamente al Levante, 2-0 con goles de Karim Benzema y Ricardo Carvalho, en un encuentro al que aplicó la ley del mínimo esfuerzo con rotaciones de José Mourinho y la mente puesta en destrozar la maldición de octavos de Liga de Campeones.

El cuarto enfrentamiento de la temporada entre Real Madrid y Levante nació condicionado por el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, el próximo martes, en Lyon.

Mourinho apostó por rotaciones y el 8-0 copero condujo a Luis García, técnico del Levante, a protegerse con una línea defensiva de cinco hombres. Fue un error. Pese al descanso a Xabi Alonso, el conjunto valenciano se encerró en su terreno y asumió el papel de víctima desde el pitido inicial.

Era buen día para rotar y Mourinho no lo desperdició. En ellas no entran jugadores que tiene sentenciados, Pedro León y Sergio Canales, y algún otro que ha desaparecido del mapa como Esteban Granero. El doble pivote formado por 'Lass' y Khedira asegura de todo menos fútbol vistoso. El 'Pirata', que da calidad en la construcción, digería su situación en la grada.

Reservando fuerzas de Xabi Alonso, Mesut Özil y Emmanuel Adebayor, la noche fue plácida para el Real Madrid. Su portería la defendió Antonio Adán, ante la sanción de Iker Casillas, pero pudo ponerse cualquiera. El Levante ni tiró a puerta. Con el nivel de exigencia muy bajo, los goles blancos eran cuestión de minutos.

Para ello se asociaron Di María, Cristiano y Benzema. El delantero francés ha respondido bien ante el aumento de competencia, pero sus goles no han evitado que haya perdido el 9. Regresaba y marcó en la primera que tuvo. A los seis minutos. A placer. Tras una jugada eléctrica del 'fideo' argentino, con dos quiebros que tumbaron rivales antes de asistir.

Con el partido en el terreno que deseaba el Real Madrid, que quería guardar fuerzas, salieron a la luz cuentas pendientes de las celebraciones de la dura goleada de Copa del Rey. Sergio Ballesteros tenía tomada la matrícula a Cristiano. Un jugador que se calienta tanto como él cuando es provocado. Un golpe en la espalda cuando el colegiado no miraba sirvió para encender la mecha.

Seguía llegando el conjunto madridista a la portería de Munúa. Ramos disparaba cruzado, Cristiano perdonaba dos claras tras pases medidos de Di María, quien veía como el portero del Levante le brindaba la parada de la noche. Una estirada a un zurdazo ajustado al palo. El único jugador de ataque que no aparecía era Kaká.

Retomaron los centrales del Levante el papel de Ballesteros para seguir descentrando a Cristiano. Se desquitó al borde del descanso. Golpeó con toda su potencia una falta lateral y Carvalho, que entraba con fuerza, solo tuvo que empujar a la red.

El encuentro estaba sentenciado. El hambre de goles del precedente copero no reapareció en el Real Madrid. El Levante, que solo llegó con un remate desviado de Valdo, no tuvo fe en nada. Mantuvo su defensa de cinco, con Del Horno en una situación extraña como tercer central, hasta bien avanzado el segundo acto.

Por el bien del espectador el árbitro pudo pitar el final antes del tiempo reglamentario. Todos lo habrían agradecido. Todos menos Cristiano. Al portugués no le sustituye Mourinho ni con el encuentro sentenciado y a tres días de una cita clave de la temporada.

Su deseo era marcar y no cesó en su intento. Se marchó cabizbajo. Las dos más claras se las sacó Munúa, por bajo en un mano y con buenos reflejos a un testarazo a quemarropa.

El portero uruguayo evitó la goleada. Acertó a remates de Khedira, Benzema y Özil. El juego de su equipo no estuvo a la altura y el Real Madrid se acuesta a dos puntos del Barcelona, sintiendo el renacer de la Liga y la llegada de la hora de la verdad. Los octavos de final y su maldición europea saltan a la escena.

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